Lo que valen ciertas dos carreras y cierto máster

España, año 2006. Tras la temida (que no temible) Selectividad, llega el momento de elegir una carrera universitaria. Algunos te aconsejan que estudies lo que te gusta, otros que estudies algo que el día de mañana te facilite la búsqueda de empleo. Quizás lo más sabio sea elegir una carrera que te guste, aunque no sea el más profundo deseo de tu corazón, y al mismo tiempo tenga salidas laborales. El futuro estudiante universitario que elige lo que le gusta, su vocación, no se imagina que años después acabará en Reino Unido limpiando aseos.

Sería conveniente que el estudiante se hiciese unas cuantas preguntas antes de tomar una decisión tan transcendental. Me gusta Periodismo o Empresariales o Magisterio, sí, ¿pero cuántos alumnos hay? ¿cuántos se licencian cada año? ¿cuántos puede absorber el mercado? Si son muchos, ¿seré capaz de destacar entre ellos?
Tampoco estaría de más saber si hay muchos alumnos porque realmente es una carrera vocacional, o porque tiene fama de no ser muy complicada.

Si has elegido una carrera que no requiera esfuerzo ni frecuentes sacrificios personales, no debes esperar encontrar trabajo fácilmente, porque vas a tener una competencia brutal. Y si tienes una competencia brutal, tienes que tener claro que tienes que trabajar mucho para conseguir destacar entre miles de compañeros de estudios.
(Aunque tal como está el país, el que terminó la carrera chunga chunguísima tampoco tiene garantía de trabajo, pero sí una pequeña posibilidad).

También sería bueno, y esto deberían hacerlo los orientadores en los institutos, que el estudiante se pregunte si una vez obtenido el título va a ser capaz de incrementar la producción de una empresa cuando lo contraten, si va a ser capaz de añadir valor. Para un estudiante de ciencias o ingeniería esto es bastante fácil, sin ellos no se mueve y actualiza la maquinaria de la empresa, los diseños no se hacen solos, la producción no se hace de forma eficaz. Un estudiante de Económicas o afines que planee trabajar en banca o en bolsa también puede ver un gran porvenir en ese campo. Un estudiante de Traducción es consciente de que con el Google Translator no se llega a ninguna parte, y de que alguien tendrá que contratarlo si quiere un trabajo de calidad.
Un estudiante que elija Relaciones Laborales… tiene que tener claro que a la empresa eso le importa un carajo, y que si contrata a alguien con esa titulación es porque obliga la normativa, o por fingir que está a la vanguardia de la modernidad.

Con Bolonia nos ha llegado a los estudiantes universitarios un regalo1 que puede permitirnos enderezar un poco una mala elección de carrera: la obligación (o casi obligación) de hacer un máster.
Una estudiante de Biología, carrera que antes de la crisis contaba ya con más o menos un 30% de paro, puede hacer un máster de Biotecnología, de Ingeniería Biomédica, de Biomedicina… en definitiva, de algo más aplicado, con más salidas, que le de más dinero al cruel empresaurio que lo va a contratar, que lo aleje del estereotipo de observador de pájaros y abrazaárboles al que nadie quiere en su empresa.
Lo que no puedes hacer es desaprovechar esta oportunidad haciendo un máster de Community Management, que suena muy moderno y muy cool pero poco productivo a la hora de la verdad, ya que en España incluso las grandes multinacionales emplean cada una muy pocos trabajadores con este perfil, al creer que sólo valen para publicar en Facebook y Twitter.

Los idiomas son otro frente en el que en España no acabamos de avanzar. Con un idioma autonómico como estandarte e inglés nivel “conversación” no se va a ningún lado. El nivel B1 de inglés está bien para charlar una noche de fiesta con estudiantes Erasmus bastante achispados, no para lanzarse a la aventura en Inglaterra.

Parafraseando a Dumbledore, a veces hay que elegir entre lo que crees correcto y lo que sabes que es fácil, y si eliges lo segundo… puedes acabar quejándote por Twitter de lo mal que te miran los ingleses y lo mal que huele su mierda.

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(1) Regalo envenenado, dados los precios de máster en la universidad pública.

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Protegido: ¿Debo ocultar mis títulos para que el PP extremeño me de una paga?

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¿Qué ha hecho la ciencia española por España?

Cuando escribí mi anterior artículo, “¿Por qué España odia la Ciencia?“, la situación de la investigación daba probablemente para activar la alerta roja.
Afortunadamente, eso ya pasó.

Ahora la situación se podría definir mejor como “¡Tocado, y a punto de hundirse!”.

En este nuevo artículo, que pretende apoyar la iniciativa #sinciencia, podría hablar de la invención del GPS, cuyos orígenes están en la Relatividad de Einstein (papelajos garabateados, confusos y teóricos a tope, prueba irrefutable de que no toda la investigación básica es productiva). O también podría hablar de por qué cada vez que compramos un aparato que usa tecnología WIFI, Australia se lleva un pellizco (430 millones de dólares desde 1990 hasta la fecha), como recompensa por haber apoyado en su día una absurda investigación en astronomía.
Pero todo esto al español medio le queda muy lejos. Parece que la única ciencia que se puede hacer en España es poner palos a las cosas, ya sea a los caramelos o a las bayetas.

Por eso en este post intentaré recopilar algunos pocos ejemplos de beneficios que ha obtenido España por haber financiado la investigación pública en su día. Aunque tenemos fama de patentar poco, los investigadores españoles son los décimos en número de patentes en Europa.

Por ejemplo, en 1938 nació una tal Margarita Salas en Canero, en el hermoso concejo de Valdés (Asturias).
Margarita se licenció años más en Ciencias Químicas en “la Complu” de Madrid, y trabajó en el CSIC.

Precisamente en esta institución, pública por cierto, estudió el virus Ø29 (Phi29), que ha resultado ser una joya, ya que cuando infecta al “Bacillus subtilis” sale el ADN Polimerasa,  una sustancia que permite obtener un gran número de copias de un fragmento de ADN particular, amplificándolo para propósitos de investigación. Sin esta técnica el ADN no podría ser analizado.

¿Han visto ustedes CSI o Bones?

Pues seguro que no imaginaban que los maravillosos análisis de ADN que realizan cada dos por tres son posibles gracias a la investigación pública española.
¿Han visto ustedes esas películas donde un científico loco, siempre americano, crea un monstruo/superhéroe modificando su ADN? Pues chincha rabiña, porque eso no podría hacer sin la inversión del Gobierno de España en investigación básica.
Por cierto, que aparte de permitir hacer cosas molonas, este descubrimiento ha proporcionado unos jugosos ingresos al CSIC en concepto de explotación de la patente (varios millones de euros desde 2003).

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Por no salirnos de la familia, el ya fallecido Eladio Viñuela, marido de Margarita, también doctor en Ciencias Químicas e investigador del CSIC, hizo una gran contribución a la ciencia. Eladio era de Cáceres, veía como el virus de la peste porcina africana (VPPA) diezmaba la economía de Extremadura. Así que se puso manos a la obra, en 1989 identificó la proteína que permitía que el virus se introdujera en la célula receptora.

Un primer paso en investigación básica, que condujo a la identificación completa del ADN del virus en 1995, y que por supuesto contribuyó al entendimiento y remedio de la enfermedad. Porque si algo te da problemas y quieres remediarlo, lo primero es saber lo que es (investigación básica); la solución (investigación aplicada) no llega en forma de inspiración divina.

Las consecuencias económicas de la investigación sobre el VPPA son obvias: la presencia del virus es ya casi inexistente en la cabaña ganadera española.

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Uno de los últimos grandes avances es el descubrimiento de una de las moléculas que ayudan a la propagación del VIH. Javier Martínez-Picado trabaja en la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados y en el Irsicaixa, Instituto de Investigación sobre el Sida, que cuenta con inversión privada (por parte de la obra social La Caixa, entre otros).
Siguiendo esta nueva diana terapéutica, los investigadores del IrsiCaixa trabajarán en fórmulas para crear fármacos que impidan la interacción entre el virus y las células dendríticas. Estos nuevos fármacos serían más eficaces y estables que los tratamientos actuales porque serían menos vulnerables a las mutaciones del virus.

Estos nuevos fármacos supondrán probablemente una revolución en el tratamiento de esta enfermedad letal. Y si se fabrican bajo patente española, además de suponer un beneficio enorme para la especie humana, el prójimo y la salvación de nuestras almas, nos van a suponer jugosos ingresos, y también reconocimiento internacional.

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Todo lo anterior está muy bien pero, ¿qué ocurre realmente en las universidades españolas? Podría parecer leyendo lo anterior que la investigación científica en España la hacen unos pocos, mientras que la mayoría chupa del tarro.
Yo estudio en una universidad pequeña, dejada de la mano de Dios en lo que a aportación económica se refiere. Las universidades pequeñas son, aparentemente, las más proclives a desperdiciar los recursos para investigación. De hecho, frecuentemente critico mi universidad, porque creo que la crítica constructiva es una buena forma de mejorar las cosas.
Sin embargo, hoy voy a ponerla como ejemplo.

A pesar de ser una universidad pequeña, hay bastantes grupos de investigación, que a mi entender hacen cosas en su mayoría útiles para la sociedad.
Dado que un análisis de todos los grupos de todas las áreas de investigación sería interminable, he escogido los grupos que investigan en Física, que tiende a parecer una ciencia muy abstracta, y alguna de las líneas de investigación en las que trabajan:

  • Grupo de biosuperficies. Investigan cómo los microorganismos se adhieren a las prótesis, implantes y sondas usados en medicina. Tienen patentes en procedimientos para moldear superficies de materiales curables.
  • Grupo de física de la atmósfera. Investigan en variabilidad climática, teledetección por satélite, y radiación terrestre en la región.
  • Física estadística. Quizá el más difícil de entender para el público general. Investigan medios granulares, fluidos y coloides, haciendo también simulaciones por ordenador de estos sistemas físicos. Es investigación básica, sin aplicación inmediata (aunque tampoco lejana) pero necesaria.
  • Física de superconductores. Los superconductores son materiales que, a ciertas temperaturas, consiguen transportar energía eléctrica sin pérdidas (los cables convencionales pierden gran parte de la energía transportada en forma de calor). Es investigación puntera, y cuenta cada día con más aplicaciones. Los “imanes” de las máquinas de resonancia magnética, encargados de establecer los intensos campos magnéticos necesarios en esta técnica, son en realidad hilos superconductores. También poseen patentes en este campo.
  • Radiaciones no ionizantes. Estudian la exposición a campos electromagnéticos (como los usados en telefonía móvil), desarrollan nuevas técnicas de prospección geofísica  (€€€) y de inspección por ultrasonidos.
  • Radiaciones nucleares. Estudian la desintegración atómica, nuevos métodos de detección de radiación, técnicas para caracterizar el carbón, e incluso el estudio de los pigmentos de pinturas prehistóricas mediante rayos X.
  • Acústica. Desarrollan mejoras en la acústica de los edificios, control del ruido en el ámbito laboral, influencia de las vibraciones en arquitectura y realizan estudios sobre el tratamiento de las imágenes médicas obtenidas por ultrasonido.
  • Radiactividad ambiental. Se ocupan del seguimiento de la radiactividad en el entorno de las centrales nucleares y el análisis de las aguas.
  • Óptica. Trabajan en el diseño por software de sistemas ópticos, la creación de nuevos aparatos de iluminación LED, y del estudio y prevención de anomalías en la visión humana.
  • Electrónica. Fundamentalmente investigan en el diseño de sensores electrónicos: detección de gases (“narices electrónicas”), detección de radiaciones ionizantes y de ultrasonidos. También tienen líneas de investigación en software e inteligencia artificial.

¿De verdad puede alguien creer que todo lo anterior no es útil? ¿O que no contribuye al desarrollo de la economía española?

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¿Quieren otro ejemplo de investigación con fondos públicos españoles?

En 1485, un postdoc italiano llegó a España con su familia. Concibió una idea loca, fundamentada en los últimos avances en investigación básica. Este postdoc fue a Portugal a pedir fondos para llevar a cabo su loco proyecto, pero al portugués aquella idea no le convenció, así que el pobre Colón lo presentó a la reina Isabel en 1486. El Consejo Real decidió en aquella ocasión que el proyecto era inviable y que no conduciría a nada útil.
Así que el pobre Colón volvió a intentarlo después de la toma de Granada, cuando las arcas estaban más llenas y los corazones más animados.
Y coló. Y la historia de España, y del mundo, cambió para siempre, para bien o para mal.

La ciencia no sólo permite fabricar cachivaches molones. No sólo fomenta el pensamiento crítico, indispensable para las sociedades democráticas.
La ciencia es también una herramienta imprescindible para eliminar las desigualdades sociales. Si hoy existe un Primer Mundo que disfruta de relativa libertad y no muere de hambre no es debido sólo a que los socialistas, comunistas y capitalistas hayan creado una sociedad que lo permite, sino porque la ciencia ha permitido producir alimentos, ropa, viviendas y medicinas para todos.

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Protegido: Diálogo entre Rajoy y España a las puertas de Isengard

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Libertad de expresión

Debido a recientes acontecimientos de mi vida privada, relacionada con los intentos de  particulares por limitar mi libertad de expresión, creo recomendable cerrar el blog.

Sobre todo lo lamento por la entrada “¿Por qué España odia la Ciencia?”, ya que es indiscutiblemente la que mayor éxito tuvo, y la que creo que es sin duda la más útil.

A pesar de ser un blog manifiestamente de opinión personal, no dormiré tranquilo si no cierro el acceso a usuarios externos, al menos de momento.

Gracias a los lectores que me han seguido hasta ahora.

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Protegido: Propagación de la peste en Europa

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¿De verdad pagamos sólo el 10% de las matrículas universitarias?

Escrito en marzo de 2012

Desde que entré en la universidad he oído decir repetidamente a profesores, rectores y decanos la inmensa suerte que tenemos los alumnos de pagar “sólo” el 10% del precio de las matrículas universitarias. El ministro de Educación, como puede verse en el enlace del artículo anterior, fue más allá y aseguró que sólo pagamos el 5%, para luego corregir y decir que pagamos “bastante menos del 15%”.

Desgraciadamente para ellos, el ser humano tiene una extraordinaria herramienta para descubrir falacias y patrañas en cuanto a las cantidades numéricas: las Matemáticas.
Por tanto, contando con tan inestimable ayuda, en este post intentaré aclarar qué hay de verdad en la afirmación de que el alumno sólo paga el 10% de su matrícula.
No existen en realidad datos fiables de muchas de las cuestiones que es necesario aclarar, por lo que hay que hacer suposiciones lo más razonadamente posible, y por tanto el resultado final será siempre una estimación, no un dato exacto.

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Un profesor universitario puede ganar de media unos 40 000€ brutos anuales; más si es catedrático y tiene complementos varios, y mucho menos si no es titular. Además hay que recordar que un profesor universitario tiene dos tareas: la docencia, cuyos beneficios son más directamente para el alumno, y la investigación, que beneficia a toda la sociedad y que por tanto no deben pagar exclusivamente los alumnos. En principio docencia e investigación debieran combinarse a partes iguales, pero dado que no es así, supondremos que el coste de docencia de un profesor es de 30000€ anuales.
Además, cada profesor imparte una media de 2 asignaturas, 1 los caraduras y 3 ó 4 los que tienen que hacer el trabajo que no hacen los caraduras.

También hay que tener en cuenta el coste del personal de administración y servicios (PAS). Estadísticamente hay un PAS por cada 10 alumnos aproximadamente (muchos más de los que harían falta si hiciesen bien su trabajo). El sueldo que cobra un miembro del PAS es muy variable, ya que va desde becarios y auxiliares administrativos (800€/mes) hasta jefes de sección y puestecillos varios. Por tanto puede ser razonable fijarlo en 1600€/mes, lo que haría 22400€ anuales.

Otra fuente importante de gasto es el mantenimiento de instalaciones, y los gastos de luz, calefacción, etcétera. El estado de las infraestructuras en la universidad española es ruinoso, con goteras y desperfectos varios por todas partes. Además, los edificios son viejos a más no poder. En cuanto a gastos de luz y calefacción… las protestas de Valencia hablan por sí solas, y en la UEx tenemos calefacción un día de cada cuatro que hace falta, prácticamente. Pongamos 500€ anuales por alumno.

Un gasto más es el material didáctico. En carreras como Empresariales, esto incluye un portátil por profesor y un retroproyector por clase para que el tío ponga sus transparencias y aburra a la concurrencia. Ah, y una o dos aulas de informática, con ordenadores “ligeramente” antiguos y precarios.
En otras como Física hay que añadir el gasto de laboratorio. Mi experiencia me dice que este gasto es mínimo: hay testimonios que afirman que el tubo de proyectiles del laboratorio de Mecánica de mi universidad estaba ahí al menos 25 años atrás en el tiempo, y el presupuesto para comprar nuevo material es ridículo según los mismos profesores. Por ejemplo en la UGR el profesor de Partículas se quejaba de que habían estado solicitando durante 5 años el dinero para comprar una cámara de niebla de uso didáctico, cuyo coste era de 4000€, y que constituía todo el material “de prácticas” de su asignatura.
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En España existe un batiburrillo de universidades provincianas, muy variables en cuanto al tamaño y algo en cuanto a la organización. Una universidad de tamaño medio, la que tomaré como ejemplo por conocerla de primera mano, podría ser la Universidad de Granada (UGR), más pequeña que las de Madrid y Barcelona, pero más grande que, por ejemplo, la Universidad de Extremadura (UEX).
Analizaré el caso de dos carreras: Física (la mía) y Empresariales (por ser de otra rama, y bastante popular).

Empecemos por Física. Las tasas que paga el alumno por crédito oscila entre los 12€ en primera matrícula, y los 22€ en tercera matrícula. Dado el índice de fracasos, podemos pensar en un precio medio de 16€ por crédito, tirando por lo bajo.

Cada curso un alumno puede matricularse de media en 70 créditos, lo que supone una matrícula de 1120€.

En la UGR entran cientos de alumnos en el primer curso, y luego se van reduciendo significativamente. El curso “promedio” podría ser el tercer curso.
Por mi experiencia vi asignaturas muy “masificadas”, con 80 alumnos por grupo y profesor (incluyendo repetidores), y otras, optativas, con unos 30 alumnos por grupo.
Es decir, podríamos hablar de 50 alumnos por grupo y profesor.
El número de créditos por asignatura es variable, pero podemos hablar de 8 créditos por asignatura.
Es decir, el alumno paga 128€ por la asignatura, y el supuesto precio que cuesta que reciba ese servicio, según los partidarios de la teoría del 10%, es de 1280€ (ya así suena ridículo).

Empecemos pues a descontar gastos:

– Profesor: si dan dos asignaturas cada uno, el alumno ha de pagar 1/(2*50), es decir, la centésima parte de su sueldo:

Restante = 1280 € – 1/100 * 30000 € = 980 €

– PAS: Hay uno por cada 10 alumnos. Cada alumno tiene 8.75 asignaturas, según lo supuesto anteriormente, por lo que hay que descontar 1/(8.75*10) del sueldo medio del PAS:

Restante = 980 € – 1/87.5 * 22400 € = 724 €

– Gastos de laboratorio: por ser generosos, pongamos 2000€ anuales por asignatura (hay que tener en cuenta que en Física el 75% no tienen prácticas):

Restante = 731 € – 1/50 * 2000 € = 684 €

Por alumno y asignatura nos quedan 684€. Si el alumno tiene 8.75 asignaturas por término medio, quedan 5985€ sin asignar, 5485€ descontando los 500€ que supusimos para mantenimiento de instalaciones.

Vaya vaya… de los 1280€ que dicen que cuesta que el alumno reciba clases de una única asignatura en Física, 626.86€, el 48%, queda sin asignar. Aún teniendo en cuenta gastos que yo no he considerado, que seguro que los hay, esto indicaría que la famosa Teoría del Diez por Ciento es un disparate.

Consideremos ahora el caso de Empresariales. Tengo que confesar que lo que escribiré ahora será más de boquilla, porque obviamente no conozco tan bien este caso como el de Física.
Sin embargo, sí puedo afirmar que esta carrera y las que son, digamos, asociadas (Turismo, LADE,…) suponen una buena fuente de ingresos para las universidades: tienen un elevadísimo número de estudiantes que hacen que las clases estén masificadas, no gastan casi nada en prácticas, y además buena parte de los estudiantes de primer año abandonan antes de concluirlo sin haber tenido tiempo de suponer un gasto para las arcas universitarias.

El precio de primera matrícula en el Grado de Empresariales está en unos 11€; pondremos 12€ de media por crédito. Las asignaturas suelen ser más reducidas, de 6 créditos, lo que hacen 10 por curso, y un coste de matrícula total de 720€. Además, hay muchos más alumnos por asignatura y grupo, pondremos 80. Los profesores de Empresariales, según tengo entendido, dan más horas de docencia por hacer menos de investigación, por lo que supondremos 3 asignaturas por profesor.

Empezamos descontando el coste del profesor:

Restante = 720 € – 1/(3*80)*30000 € = 595 €

Restamos el gasto en PAS:

Restante = 595 € – 1/87.5*22400 € = 339 €

El gasto en material de prácticas es en estas carreras mucho menos. Pongamos 1000€ por asignatura:

Restante = 339 € – 1/80*1000 € = 326.5 €

En cuanto al gasto de mantenimiento por alumno, vamos a suponerlo menor por alumno. ¿Por qué? Porque, como ya he dicho, estas carreras están masificadas, y sólo en la de Empresariales de Granada hay unos 7500, que a 500€ por alumno harían casi 5 millones de euros, lo que daría para hacer una facultad nueva cada tres años. Pondremos 250€ por alumno, que descontamos de lo restante en la matrícula total (60 créditos):

Restante = 3265 € – 250 €= 3015 €

Esto supone que nos queda “libre” el 41%.

Resumiendo, haciendo cálculos estimativos, y tirando siempre por lo bajo, en Física nos quedaba libre el 48% del supuesto coste de la carrera, y en Empresariales el 41% (pero hay muchos más alumnos).
Como ya comenté antes, no dudo de que existan otros gastos significativos, pero los más importantes creo que están aquí reflejados.

Otra forma rápida de comprobar la falsedad de la Teoría del Diez por Ciento es comparar con el coste de matrícula en una universidad privada de Estados Unidos, que está en unos 20000€ por curso académico, siendo este el coste total de los estudios.
En Física y Empresariales vimos que el coste del curso académico, según los partidarios de la malhadada Teoría, era de 11200€ y 7200€ respectivamente. Dentro de las Ciencias, Física es la segunda más barata, sólo por detrás de Matemáticas, y todas las ingenierías y las carreras de Ciencias de la Salud son mucho más caras. Pongamos 14000€ de media.
¿De verdad quieren hacernos creer que una carrera en la ruinosa universidad pública española puede tener un coste comparable al de una universidad privada en Estados Unidos?

Creo que estos argumentos, aunque estimativos, desmienten una mentira tan extendida entre políticos y politicuchos de universidad, que pretenden hacer creer que ellos son los que nos pagan la Educación de su propio bolsillo.
Podríamos afirmar, sin errar demasiado, que los alumnos españoles pagamos entre el 20 y el 25% del precio total de nuestros estudios.

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